¡En Úbeda también nos invaden! Pero sin clase.

Como dice el título, ¡nos invaden! Pero, ¿quién? Los platos cuadrados (yo diría paralelogramos). Vean y entiendan:

Pues eso, no sólo pasa en Madrid.

El caso es que después de una ardua mañana con mis pupilos y después con mi TFM, me he dispuesto a tomar un par de cervezas con un amigo, el caballero Z. ¿A qué sitio ir? A alguno que no hubiéramos ido nunca. El destino: Bar Picasso. En la calle con el mismo nombre.

Llegan las dos primeras cervezas, y a los pocos minutos recibimos esto:

Picadillo de chorizo

Con su pringue y todo. Como no valoramos diseño, sino sabor y satisfactoriedad, no podemos más que aplaudir a dicha tapa. Pues consideramos que la tapa es el picadillo, no las patatas (5 mal contadas). Que no deja de ser un detalle minimalista que tira hacia el diseño, porque… aquí hay una incongruencia. Pero eso lo dejaremos para después de valorar la tapa en sí.

El picadillo de chorizo, en Úbeda, está prohibido tomarlo con bagué. O se rellena un ochío con él, o se rellena un bollo, o se rellena pan como Dios manda, pero ¿un cacho bagué? Anda ya. Eso hace que le quitemos puntos, por lo menos 2. Algo a favor es que tenía mucha cantidad, es decir, la cantidad justa. Bien cocinado y buen sabor.

Pasemos ahora a la incongruencia: ¿picadillo en plato paralelogramo? ¿Detalle minimalista en forma de patata frita (de verdad, no en plan lay’s) de bolsa? ¿Eso qué es, la evolución del sirope de los postres? ¿A qué viene ese detalle de diseño tan mal entendido?

Ya, que me lío.

El caso es que le doy un 7’5. Si hubiera sido en ochío y algunas patatas más y en un plato de porcelana blanca, redondo con cierta ondulación en el borde, otro gallo cantaría.

Seguía la charla sobre la composición de obras power metaleras sin bajo, cuando se nos ocurre, visto que el vaso seguía vacío, pedir sendas cervezas, y así fue, un par para ser ecuánimes.

La tapa:

Entiendo que la tapa son los boquerones. De sabor no estaban mal del todo, pero no eran excelentes. Satisfactoriedad: mínima, a no ser que sean las 4 de la tarde y  ya hayas comido. 4 boquerones por cabeza…

El resto: ¿qué significa una rodaja de pepino partida en dos y un trozo de tomate, partido en dos? ¿que van a tirar el resto del pepino y el resto del tomate? Pues me imagino que vuelve a ser un detalle minimalista, el diseño del plato paralelogramo. Inservible. Le echan un poco más de aceite y se sale del plato. ¡coño, pongame ahí un tomatillo pi’cao con un poco de sal y dejese la zanahoria para los conejos! En fin. Como esa parte no entra en la parte de la tapa, sino en la adyacencia, no la valoro, si no, bajaría la cifra una enormidad.

Valoración: un 4. Con tapas mejores me he ido sin pagar.

Otros datos: cerveza alhambra a 1’6. Lugar amplio, bonísima iluminación y decoración pseudomoderna, con motivos picassianos, una esquina en pizarra ¿? y frases como poéticas y como inteligentes.

Si las tapas son más del primer tipo que del segundo, hay que ir más.

Ibiut

Anuncios

2 pensamientos en “¡En Úbeda también nos invaden! Pero sin clase.

    • El caso es que no era un tomate, no llegaba ha medio tomate, y estaba dividido en dos el trocillo. Si junto a los boquerones hubiera habido un tomatillo espiscao con sal habría sacado, por lo menos, un 6, quizás más.

      Por otro lado, me reitero, el moennidad mal entendida (por eso moennidad, y no modernidad) tiene sus peligros. He aquí uno.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s