Un paseo ¿intrascendente? por Úbeda

Hoy no voy a hacer crítica gastronómica, aunque habrá tapas. Ni habrá historia, aunque habrá historia (¿ein?).

Cuando uno sale por Úbeda, se puede encontrar de todo. Si tiene algo de calderilla, puede pasarse por los bares a gastársela en cerveza, a ver con qué tapa te “deslumbran” esta vez.

Así, uno sale y dice: tomémonos algo en este bar, por ejemplo el que hay en la calle Trinidad. Se toma su cervecilla y se va. Cuando paga se da cuenta que no es el bar más adecuado para que la calderilla dure, pues la cerveza está a 1,70. Si tenemos 3 euros, por ejemplo, más vale irte a uno de 1,50. La tapilla, esta:

Ensalada de pasta en copa de helado, con palomitas sin sal a modo de acompañamiento simpatético.

Perdonen que no se vea bien.

Plato paralelogramoide con palomitas y ensalada de pasta en copa de helado. Increíble. Pero hoy no hablaré de la tapa en sí.

Puede caminar después hacia el centro histórico, lo que nos gusta a nosotros (a parte de la tasquilla del barrio San Pedro, a la que iré algún día). A pesar de la situación económica las terrazas siguen siendo populosas en el Real. Hasta el Melancolía rebosaba animosidad y bullicio. Pero dejemos el impersonal y hablemos de nosotros. Nuestro destino era otro, un bar desconocido para mí aún, pero de camino decidimos variar el rumbo, y entramos en Úbeda kapital. El bar en la calle que va del Real al Paseo Mercao. Un bar con patio a lo Gotham, pero amarillo. Chinorros, o grava en los pies. Una camarera muy simpaticona y agradabilidad en el ambiente. Guay. Ahí fueron más de una, cuyas tapas registré gráficamente:

ensaladilla en forma de bola. Detalle bueno, plato redondo.

guacamole

Esto último me sorprendió. Le hubiera puesto un par de nachos más por cuenquillo, pero sin duda, para los que nos gusta comer y nunca nos comimos crema de guacamole de verdad con nachos, fue una experiencia nueva y rica. Aquí sí, 1,50 la caña.

Las vueltas a casa son una aventura, sin duda. Algunos asaltan jóvenes, yo prefiero ahorrar agua a la ciudad:

Quién sabe las horas que llevaba echando agua y las que hubiera seguido echando si el caballero z y moi no hubiéramos cortado el chorro.

Tampoco tiene esto más historia.

También puedes pasar por un rincón y acordarte de las personas que han ayudado al ocio juvenil durante los 90 y 00:

cuántos litros, sobre todo vosotros, los que ahora sois más puretillas

Una noche en Úbeda, tranquilamente, puede dar para mucho, o para muchísimo, nosotros nos quedamos en algo, aunque ese algo nos acueste con una sonrisa en la cara.

Sobre todo cuando piensas que no tienes que irte fuera de Úbeda para practicar escalada libre. ¡Tenemos nuestro propio satanillo en Úbeda, rocódromo gratis!

Satanillo ubetense

Si alguien quiere comprar esta moto, que me lo diga:

Compradla malandrines

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